EM/SFC – Encefalomielitis miálgica /
Una plaga invisible, traicionera y sigilosa.
Conocida popularmente como «síndrome de fatiga crónica»
📜 Primeras menciones históricas
1934 – Los Ángeles (EE. UU.)
Una epidemia afecta al personal hospitalario. Se habló de “poliomielitis atípica”. Algunos historiadores médicos la consideran una de las primeras descripciones de la Encefalomielitis Miálgica (EM).
1955 – Royal Free Hospital (Londres, Reino Unido)
Una gran epidemia afecta a más de 200 miembros del personal hospitalario.
El Dr. Melvin Ramsay observa y describe esta enfermedad desconocida, que posteriormente llamará “myalgic encephalomyelitis” (EM). Es la primera vez que se usa oficialmente el término EM.
Años 1950–1960
Se describen otros brotes similares en Islandia, Nueva Zelanda y EE. UU., consolidando la idea de una enfermedad distinta, a menudo postinfecciosa.
🧾 Reconocimiento oficial
1969: La OMS incluye la Encefalomielitis Miálgica (EM) en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), código G93.3, como enfermedad neurológica.
Más tarde, por motivos de simplificación clínica e investigativa, surge el término Síndrome de Fatiga Crónica (SFC), especialmente en países de habla inglesa.
Finalmente, se adopta la doble denominación EM/SFC para abarcar ambas perspectivas: la de Ramsay (neurológica, postinfecciosa) y la visión más amplia de “fatiga crónica inexplicada”.
👉 1955 (Ramsay, Royal Free Hospital) → primera descripción clara y uso del término Encefalomielitis Miálgica.
👉 1969 (OMS) → reconocimiento internacional oficial como enfermedad neurológica.
🧾 Cronología de EM/SFC desde 1969
1969 – OMS
La Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye la Encefalomielitis Miálgica (EM) en la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10), código G93.3.
Se clasifica como enfermedad neurológica.
Es un reconocimiento internacional oficial, aunque la enfermedad sigue siendo poco comprendida.
Años 1980 – Difusión del término “SFC”
En EE. UU., algunos médicos e instituciones comienzan a usar el término Chronic Fatigue Syndrome (CFS).
Esto minimiza la gravedad, oculta el aspecto neurológico y genera confusión duradera entre EM y SFC.
1994 – Criterios de Fukuda (CDC, EE. UU.)
Definen el SFC por fatiga persistente durante más de 6 meses + al menos 4 síntomas (alteraciones del sueño, dolor, problemas cognitivos, malestar post-esfuerzo…).
Ventaja: estandarización del diagnóstico.
Limitación: criterios demasiado amplios → diagnóstico poco preciso.
2001–2003 – Criterios canadienses
Hacen hincapié en el malestar post-esfuerzo como síntoma principal.
Por primera vez, ambas denominaciones EM/SFC se combinan oficialmente.
2011 – Criterios internacionales consensuados
Se elimina el término “SFC” y se vuelve a usar Encefalomielitis Miálgica (EM).
Énfasis en anomalías inmunológicas y neurológicas.
2015 – Informe del IOM (Institute of Medicine, EE. UU.)
Propone el nombre SEID (Systemic Exertion Intolerance Disease).
Poco adoptado → demasiado técnico, aumenta la confusión.
2021 – CIE-11 (OMS)
EM/SFC sigue siendo una enfermedad neurológica, ahora bajo el código 8E49.
2020–2024 – Post-COVID y biomarcadores
La pandemia reactiva la investigación (COVID prolongado).
Estudios sobre microbiota, biomarcadores sanguíneos y neurológicos, y cohortes clínicas (p. ej., MUC-CFS de Múnich).
✅ Hoy: EM/SFC se reconoce como una enfermedad neurológica grave, a menudo postinfecciosa, que afecta a millones de personas en todo el mundo (incluyendo ~2 millones en Francia).
🔎 ¿Por qué hablar de epidemias si EM/SFC no es contagiosa?
- Epidemias históricas: brotes colectivos en hospitales (Royal Free 1955), Islandia, Nueva Zelanda, EE. UU.
En aquel entonces se hablaba de “poliomielitis atípica”. - Hipótesis postinfecciosa: Se cree que EM/SFC se desencadena a menudo por una infección (EBV, gripe, SARS-CoV-2…), pero se desarrolla una respuesta inmunológica y neurológica anormal.
- ¿Por qué varios casos agrupados?
Durante un brote viral, todo un grupo queda expuesto.
En personas predispuestas (genética, inmunidad, ambiente), la infección deja secuelas → EM/SFC.
👉 En resumen: las llamadas “epidemias” de EM/SFC fueron en realidad brotes virales que desencadenaron varios casos secundarios de síndrome crónico postinfeccioso.