EM/SFC – Encefalomielitis miálgica / Síndrome de fatiga crónica

Una plaga invisible, traicionera y sigilosa.

Conocida popularmente como «síndrome de fatiga crónica»

Este resumen no es oficial. Es el corazón de mi reflexión, una exposición escrita de mi visión de la enfermedad, alimentada tanto por mi propia condición como por numerosos testimonios y artículos que he podido ver o leer.

Lo que todas las personas enfermas tienen en común es que sus “baterías” se recargan muy poco, independientemente de la cantidad de descanso u horas de sueño, cuando se recargan. El cuerpo ya necesita energía simplemente para funcionar a nivel mínimo.

Cuando la recarga es suficiente, o un poco mejor, es posible hacer pequeñas cosas: ducharse, un poco de limpieza, pequeñas tareas… Pero si la recarga no llega, entonces nuestra mejor aliada es la cama.

Horas a veces pasadas en la oscuridad y el silencio totales, incapaz de tolerar la presencia de nadie, en un estado de “vivo/muerto” donde solo se respira y se reflexiona sobre la situación, sin esperanza de mejora rápida.

En consecuencia, se vuelve imposible hacer planes. Imposible aceptar una invitación o recibir amigos o familiares, porque no sabes en qué estado estarás ese día, ni siquiera de una hora a otra. Se instala un aislamiento casi total.

Cuando el cuerpo ya no tiene la energía necesaria para funcionar, entra esencialmente en “modo de ahorro de energía” y apaga o reduce ciertas funciones, incluso órganos vitales. Esto conduce a múltiples repercusiones, particularmente neurológicas, cardiovasculares, inmunológicas y psicológicas.

Suicidio: una realidad trágica y subestimada

La tasa de suicidio entre personas con EM/SFC es significativamente más alta que en la población general. Algunos estudios la estiman en 6 a 7 veces superior.
Esta realidad se explica por una combinación de factores:

  • Sufrimiento físico y psicológico permanente: dolor, agotamiento, malestar post-esfuerzo que nunca mejora realmente.
  • Aislamiento social y familiar: incapacidad para mantener relaciones, pérdida de vida social, falta de comprensión del entorno.
  • Pérdida de autonomía e identidad: incapacidad para trabajar, estudiar, realizar proyectos, sensación de ser solo una carga.
  • Ausencia de tratamiento eficaz: sentimiento de impotencia frente a una enfermedad incurable cuyos síntomas solo se alivian parcialmente.
  • Rechazo por parte de la comunidad médica y las instituciones: años de peregrinaje diagnóstico, minimización del sufrimiento, negativa a reconocer la discapacidad, abandono por el sistema de salud.

Si estás en crisis o necesitas hablar con alguien:
España: 024 — Línea nacional de atención a la conducta suicida (gratuita, 24/7).
También puedes contactar con Teléfono de la Esperanza: 717 003 717 (24/7). En caso de emergencia inmediata, llama al 112.

México: Línea de la Vida: 800 911 2000 — apoyo gratuito en crisis de salud mental (24/7).

Argentina: 135 — Centro de Asistencia al Suicida (24/7).
Desde todo el país: (011) 5275 1135 o 0800 345 1435.

Chile: *4141 — Línea nacional gratuita de prevención del suicidio (24/7).

Colombia: 123 — número nacional de emergencias (24/7).
También existen líneas de apoyo psicológico regionales.

También es posible contactar con asociaciones de pacientes que entienden por lo que estás pasando.

No estás solo/a.

La falta de estadísticas fiables sobre la mortalidad relacionada con EM/SFC no es casualidad: refleja la invisibilidad de esta enfermedad en el sistema de salud. Mientras el EM/SFC no sea reconocido como factor contribuyente en los certificados de defunción, mientras los suicidios de pacientes no sean contabilizados como consecuencia directa de la enfermedad y su negligencia institucional, nada cambiará.

El reconocimiento de esta realidad es un requisito previo para una atención digna e investigación finalmente acorde con la urgencia.

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